Tres aparatos que hacen cosas distintas y que la gente confunde: el inversor convierte los 12 V de la batería en 230 V de enchufe; el cargador hace lo contrario cuando estás enchufado a la red; el booster carga la batería auxiliar desde el alternador mientras conduces.
Inversor: onda pura o modificada
La onda modificada es más barata y vale para resistencias: un hervidor, una bombilla, un cargador tonto. La onda pura imita la corriente de casa y es lo que necesitan los aparatos con motor o electrónica: neveras de compresor, herramientas, CPAP, cargadores de portátil y de cámara. Con onda modificada esos aparatos zumban, se calientan o simplemente no arrancan, y algunos se estropean.
Si tienes dudas, onda pura. La diferencia son 50-100 € y evita el problema entero.
Cómo se dimensiona un inversor
Suma lo que vayas a tener enchufado a la vez y añade un margen del 25 %. Y mira el pico de arranque: un motor pequeño pide tres o cuatro veces su consumo nominal durante un segundo al encender. Un inversor de 1.000 W con pico de 2.000 W mueve cosas que uno de 1.000 W sin margen no arranca.
Ojo con el consumo en vacío: un inversor encendido y sin nada enchufado gasta entre 5 y 20 W. En una noche eso son 200 Wh tirados. Apágalo.
Booster B2B: por qué el relé ya no basta
Los coches modernos llevan alternador inteligente, que baja el voltaje cuando la batería de arranque está llena. Con un relé separador clásico, eso significa que la batería auxiliar no llega a cargarse: se queda en el 70-80 % por muchos kilómetros que hagas. Un booster B2B fuerza la tensión correcta y carga al 100 %. Si tu vehículo es de 2015 en adelante, casi seguro lo necesitas.
Y el cargador de red
Lo que importa es que tenga el perfil de carga de tu batería. Las de LiFePO4 necesitan una curva distinta a las de plomo o AGM: un cargador de plomo deja una LiFePO4 a medias o la maltrata. Casi todos los modernos tienen selector; comprueba que el tuyo lo lleva.